Irene Mattiozzi

Paz amor y conexión


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      Es normal que nos pase algo así, aun sintiendo dolor por callar.

      Sentir el latir de tu pecho con una inusual fuerza ante una palabra que llegue al alma.

      Sensación de ensueño que nos hace vivir, esperando un mañana mejor.

      Que seas motivo de un: ¿cómo estás? Es un pequeño gesto que llega al corazón.

      Contar con incondicionales amistades, sabemos que estuvieron, están y seguirán estando, aun con diferencias, es el valor de las dos palabras.

      Nos hacen querer gritar al viento desde lo más profundo de nuestras entrañas, merecen que les digamos: gracias, te amo.

      Dejar el rencor

      Soltar lo que nos duele o lastima es en realidad dejar salir el rencor del alma.

      Desde mi experiencia de vida, es que puedo hablar con propiedad del tema.

      Alberto y mis terapias fueron las más grandes ayudas en mi existir.

      Muchas veces pagué con mi salud y operaciones el rencor acumulado en mi corazón.

      Ese gran compañero que Dios cruzó en mi vida, decía siempre a nada te conduce ese sentimiento.

      Lo aprendí con los años y como dije, pagando con mi salud más de una vez.

      Hoy Albert no está, pero recuerdo cada una de sus palabras cuando algo me duele, “todo va a estar bien”, decía.

      Tantas veces esto viene a mi mente… Recuerdo con dolor habérselo dicho también cuando se enfermó.

      Nada más de lo que hice pude hacer y quedé con rencor y mucha rabia cuando partió.

      Me pregunte una y mil veces como hacía para seguir sin él. Me costó mucho sacar esa rabia.

      Solo con palabras de mucha gente que me ayudó, una en especial, comprendí seguro me sigue cuidando.

      Si hoy puedo decir una palabra en relación a esto, es justamente por todo lo bueno que dejó como herencia en mi alma.

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      Merecer amor

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      Todos merecemos ser amados. Vivir y amar, dos verbos que conjugados entre sí son un privilegio.

      No hay persona en el mundo que no quiera ser amada. Por más que diga: “no pido que me amen”.

      Ponerse una coraza por haber sufrido, es una razón para entenderlo.

      Me amaron y enseñaron a amar, por eso doy valor a ese sentimiento.

      Estaba en un pozo, muerta, sin rumbo y recibí ayuda para salir: ¿cómo no amar?

      Creo que si no amara no podría vivir. A mi hija, nietos, familias, amigos del alma, los amo así, no conozco otra manera

      Todos somos queribles, lo escuche alguna vez, algunos seremos más que otros, pero todos dignos de ser amados.

      Esos amores que dan vuelta la cabeza, te ponen del revés, vaciando todo el dolor, poniendo esperanza en el corazón.

      No importan los años, solo importa pensar y sentir, aunque sea una fantasía en el rincón más perdido de nuestro ser.

      Contarle a la luna y a las estrellas que conocemos el causante de nuestros desvelos.

      No puedo expresar y definir en palabras lo que mi imaginación produce y me hace volar más allá de la realidad.

      Buscar esa mirada que nos permite confiar mansamente, entregada a esa persona que nos hace movilizar el alma.

      Ningún sentimiento es más fuerte que el de amar y ser amado.

      La sonrisa que nos sale del corazón al sentirnos queridos, es la sonrisa más sincera.

      Amores y secretos del alma

      Secretos amores que llevamos en el alma, o creamos en ella y se graban a fuego.

      El tiempo a veces nos va demostrando que no era una percepción, sino algo tangible real.

      La imaginación, la lectura y mis escritos en soledad, crean en mi interior algo posible,

      Una ilusión que sale del alma, llena de fantasía por volver a sentir, amar y ser feliz.

      Sacar la cabeza nuevamente a la vida, al sol, con el corazón abierto a dar y recibir esa empatía que nos hace feliz.

      Quizás sea una utopía creada por la soledad de un encierro no elegido, pero no por eso resulta menos intenso el sentimiento de amar.

      Amar hasta que duela, es la única forma que tengo de hacerlo, como dice Sabina, aunque queden cicatrices.

      Esa hermosa conexión de cuerpos y almas, el calor de los cuerpos apretados en el abrazo, sintiendo se queman la piel,

      Reales, imaginarios o secretos así son los que guardamos en nuestras almas, los que amamos, aman y amaran por siempre de esa manera.

      Siempre habrá en nuestro interior ese lugar secreto para creer que todo es posible.

      Porque cuando digo te amo, es porque habita muy adentro ese amor.

      Realidad y paciencia

      La realidad es una, la que vive cada quien en ese momento.

      Depende como perciba uno lo que está viviendo.

      Tomar las cosas con calma, escucharnos, y decidir, sería lo ideal

      No es fácil ponerse en la piel del otro antes de hablar. Preguntarle a ese otro: ¿qué pasa? No es tanto y para ese otro es un mundo de ayudas.

      Seguro que pueden venir tiempos mejores, así lo creo también.

      Personalmente mi paciencia no es la mejor del mundo, aunque lucho por mejorarla, en especial al respecto de mis afectos y proyectos.

      Considero que el silencio es la mejor de las respuestas, cuando esa paciencia me supera.

      Prefiero ese silencio, que la humillación, desprecio y destrato.

      Quizás exija mucho, así como creo entregarme. Aunque lo que entrego va desde el alma, siempre con absoluta sinceridad.

      Espero crezca en mí la paciencia, porque este combo que vivimos me está consumiendo.

      Este encierro en soledad, la tristeza en el alma, hicieron que retrocediera tres duros años atrás, para pasar por el mismo duelo y dolor.

      Aprender a cambiar

      Todos cometemos errores en nuestra vida, muchos causados por la confianza depositada en personas que no eran merecedoras de ella.

      Errores míos que, sin duda, deben servir para fortalecerme.

      Sin errores no aprendemos a diferenciar lo bueno, malo y falso.

      Son errores que vamos coleccionando en la vida y que nos van marcando a fuego.

      Vemos gente que colecciona estampillas, antigüedades, monedas, etc. Como también gente que colecciona corazones de personas vulnerables como trofeos para su colección.

      Algo de esto me recuerda a mi querida Chapi. Y creo que sucede por igual en ambos sexos.

      Solo piensan en ese juego perverso que practican con los sentimientos de las personas, sin importar las cicatrices que dejan.

      Tanto en la amistad