Edgard Allan Poe

La narración de Arthur Gordon Pym


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Son numerosos los escritos de Poe, de filiación conservadora y espíritu aristocrático, en los que critica con tintes mordaces a una clase política que consideraba mediocre y populista: «King Pest», «El hombre que se gastó» («The Man Who Was Used Up») y «Hop-Frog» son exponentes literarios de su insatisfacción política y social, que no solo aparece en los cuentos grotescos, sino también en los fantásticos. No es casualidad que tanto «William Wilson» como «La caída de la casa Usher», quizá los dos relatos de dobles más distintivos compuestos por Poe, fueran escritos por este en 1839, cuando los demócratas de Andrew Jackson ‒al que Poe retrata de manera satírica en ambas narraciones‒ llevaron a la presidencia a Martin Van Buren, candidato jacksoniano.

      Con toda esta amalgama de dualidades y complejidades, Poe fue capaz de concebir un universo literario propio, absolutamente innovador y de enorme riqueza referencial, adentrándose en los vericuetos de la psique humana para captar allí toda una amplia gama de matices. La literatura fantástica, principalmente, no se habría desarrollado de la misma manera que lo ha hecho después de su obra fecunda, admirada e imitada por grandes artífices de la escritura como Guy de Maupassant, Julio Verne, Jorge Luis Borges (quien, como Poe, desconfió siempre de la novela, prefiriendo verter en prodigiosos versos y relatos sus cautivadores pensamientos y argumentos), Julio Cortázar (quien lo tradujo brillantemente a la lengua castellana), H. P. Lovecraft y Stephen King, por citar tan solo unos cuantos nombres representativos entre una extensa nómina de grandes autores.