u ofrezca una menor resistencia.
Este es el concepto de memoria al que me refiero, el que me fascina y debe empujarnos a abrir nuevas vías y mantener las ya abiertas. Vías como el ejercicio físico, las relaciones afectivas y las actividades intelectuales a través de acciones como las de crear, las de aprender, o las de imaginar; que si bien pueden ofrecer cierta resistencia inicial, con la práctica, nos irán creando nuestra buena historia.
Nuestro cerebro es una obra, es nuestra obra, y de nosotros dependerá de que sea una obra de arte.
Pero como siempre sucede, todo esto tiene un peligro, el cerebro, por su propio funcionamiento quizás de autoprotección, va muchas veces a engañarnos y eso es así, porque el cerebro tiende a buscar respuestas lógicas a todo aquello que nos rodea.
Es bien conocido el sencillo experimento del bibliotecario y el agricultor que publicaron en el año 1974 los psicólogos Amos Tversky y Daniel Kahneman en la revista Science y que Pilar Jericó nos explica en su artículo «Las consecuencias de pensar demasiado rápido» publicado en El País el 10 junio de 2019.
Supongamos que Steve es una persona seleccionada al azar de una muestra representativa. Un vecino le describe como alguien «muy tímido y siempre servicial, pero poco interesado por la gente o por el mundo real. De carácter disciplinado y metódico, necesita ordenarlo y organizarlo todo. Además, tiene una obsesión por el detalle». ¿Qué es más probable que Steve sea un bibliotecario o un agricultor? Si lo pensamos rápidamente y contestamos sin demasiada reflexión, quizá la primera respuesta que se nos venga a la cabeza es que Steve es bibliotecario. Sin embargo, la respuesta correcta es agricultor. En los países occidentales como Estados Unidos, existe un bibliotecario por cada 20 agricultores. Si Steve ha sido elegido aleatoriamente, lo más probable es que se dedique a cultivar la tierra. Nuestra mente nos engaña, o como muy bien apunta Pilar Jericó nos engaña pensar rápido.
Es por ello, que a la hora de diseñar nuestro objetivo, de seleccionar nuestro deseo, deberemos tener una premisa fundamental: no cometer el error de pensar que se puede controlar más de lo que en realidad somos capaces, es decir deberemos orientar nuestra acción a aquello que está en nuestro poder y evitar que nuestro cerebro nos engañe.
Esta premisa es la que los estoicos llaman la «dicotomía del control» y es un principio básico y esencial de la metodología TR3S.
El estoicismo es una rama del pensamiento fundada por Zenon de Citio en el año 300 a.C. (no confundir con Zenon de Elea de las conocidas paradojas de Aquiles y la Tortuga), si bien fue Crisipo de Solos quien dirigió la Stoa, la escuela estoica ubicada en el pórtico pintado de Atenas y le dio relevancia gracias a sus más de 700 obras escritas, superando la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles.
A pesar de ello tuvimos que esperar al Imperio Romano, para que nuevos filósofos como Séneca, Epicteto y el emperador Marco Aurelio siguieran esta escuela. Recomiendo la lectura pausada de la obra de Epicteto Manual de Vida y especialmente el diario del emperador Marco Aurelio Meditaciones.
Tras esta breve presentación del «estoicismo», el concepto de dicotomía del control, la explica bien Massimo Pigliucci en su libro Como ser un estoico a través de la conocida metáfora planteada por Cicerón y el arquero.
Consideremos un arquero que intenta dar en el blanco. Ante esta situación, el arquero tiene una serie de factores bajo su control: la intensidad y periodicidad de sus entrenos, ha elegido el arco y la flecha en función de la distancia y el tipo de blanco, ha apuntado lo mejor que ha sido capaz y ha escogido el momento preciso en el que debía de soltar la flecha. Ahora la cuestión es: ¿la flecha dará en el blanco? Está claro que eso no depende de él.
Una simple y repentina racha de viento puede alterar el vuelo o la dirección de la flecha y errar el tiro. O algo inesperado puede interponerse entre el arquero y el blanco, o incluso el propio blanco, si es móvil, puede apartarse de la trayectoria. Por eso Cicerón concluye en su metáfora: «Acertar en el blanco se puede escoger, pero no se puede desear».
El arquero ha decidido conscientemente intentar acertar en el blanco y ha hecho todo lo que está en su poder para lograr su objetivo, pero también está dispuesto a aceptar la posibilidad de un resultado negativo porque el resultado no estuvo nunca enteramente bajo su control. Otras variables han entrado en juego, como ocurre en casi todo lo que decidimos emprender. Podremos haber perdido un torneo o un partido, visto así, como una derrota, el aprendizaje que podemos tener de ello es mínimo, pero si desmenuzamos ese partido, analizamos los golpes y los puntos ganados y perdidos, la estrategia llevada a cabo en cada juego, podemos aprender y mejorar día a día.
En definitiva, si entendemos la diferencia entre lo que depende de nosotros y lo que no, si conseguimos que nuestros objetivos sean interiores centrándonos sólo en lo que podemos controlar y nos preparamos mentalmente para aceptar cualquier resultado con serenidad, entonces estaremos preparados para pasar de lo ordinario a lo extraordinario.
TIPS 1ª FASE
La importancia de desaprender:
Las personas nos equivocamos no por falta de conocimientos sino por disponer de conocimientos erróneos. El problema no es de falta de conocimiento sino de conocimiento erróneo.
Aprender tiene mucho que ver con la práctica deliberada.
Práctica deliberada:
Repeticiones intencionadas de tareas pequeñas y similares con evaluación, corrección y experimentación inmediata.
Está lo conocido sabido, es decir las cosas que conocemos y sabemos. También sabemos que está lo desconocido sabido, es decir las cosas que sabemos que no conocemos. Pero también está lo desconocido no sabido que son las cosas que no sabemos que desconocemos. Nassim Taleb, autor del Cisne Negro, piensa que es la aparición inesperada justamente de lo desconocido no sabido la que produce los mayores cambios de la sociedad. A esto le llamamos fronteras. «Lo que no podemos saber» de Marcus du Sautoy.
Al proyectar tus sueños
empiezas a construirlos.
Por los sueños se suspira
por las metas se trabaja.
A todo lo que se dedica crece.
Hazlo fácil.
2ª FASE: aplica la creatividad
Podemos afirmar que damos una solución creativa a un problema cuando generamos una respuesta nueva, que no se conocía con anterioridad y que resuelve el proceso que se trate.
Esta definición contiene un primer elemento importante, la solución ha de ser nueva, la facultad creadora comporta algo más que la repetición de una solución antigua.
Un segundo elemento a destacar, es que no basta que la solución sea novedosa sino que debe verdaderamente solucionar el problema.
La creatividad no es un proceso inconsciente ni una idea feliz
La aparición de una idea original o creativa puede resultar muy misteriosa. Podemos haber estado trabajando largo tiempo en un problema, y de forma inesperada se nos presenta la solución.
Experiencias de este tipo han