target="_blank" rel="nofollow" href="#fb3_img_img_f93a2845-24cf-5ad8-a803-c0ac68958723.jpg" alt=""/> Valores de urea constantemente en alza.
Cualquiera de las manifestaciones de la fatiga relacionadas anterior-mente pueden presentarse con diferentes grados; cada uno provocará diferentes efectos. Existen al respecto dos tipos de fatiga que se deben definir y diferenciar, ya que sus efectos difieren considerable-mente: la fisiológica y la patológica.
Existen muchas causas que pueden llevar al deportista de resistencia a la fatiga patológica, la mayor parte de las veces por diferentes errores. García-Verdugo y Leibar (1997) exponen una serie de fallos o errores, de los que se han recogido los más significativos que pueden afectar al entrenamiento de resistencia:
En la resistencia la fatiga tiene un papel determinante en el entrenamiento. Los fenómenos del cansancio delimitan el mantenimiento de una determinada fuerza o velocidad. Zintl (1991) hace referencia al cansancio como una manifestación de la fatiga y lo define como “la disminución transitoria (reversible) de la capacidad de rendimiento”.
La fatiga, en cualquiera de sus manifestaciones, puede influir en el entrenamiento del deportista de resistencia de formas diversas, ayudando al entrenamiento o perjudicándolo. La influencia que tenga sobre éste dependerá de la duración y del mantenimiento del esfuerzo en el tiempo, así como de su intensidad. La fatiga en relación con el tiempo e influenciada por la continuidad de los estímulos y el tiempo de recuperación puede ser catalogada de tres formas diferentes: aguda, subaguda y crónica.
Fatiga aguda
Ocurre durante o inmediatamente después de un esfuerzo. Suele aparecer en una sesión de entrenamiento normal. Produce una disminución de las capacidades sobre las cuales se ha incidido con mayor énfasis. Permite la restauración de todas las pérdidas de forma casi inmediata.
La mayoría de las veces se manifiesta en una zona reducida en el aparato muscular o, de forma más general, en uno o varios sistemas u órganos (aumento de la frecuencia cardíaca o de lactato en la sangre, etc). Puede ser utilizada para obtener procesos adaptativos de super-compensación momentáneos.
Fatiga subaguda
También denominada “sobrecarga” (Fernández y Terrados, 1994), puede manifestarse después de un tiempo de entrenamiento determinado en el que se realizan cargas relativamente intensas, acumulativas y/o con deficiencias en procesos de recuperación. Aparece cuando se realizan niveles de ejercicio ligeramente más altos que los que se hacen habitualmente. Si se utiliza con criterio adecuado, resulta muy útil para provocar procesos adaptativos en los deportistas de alto nivel, y si es bien gestionada, provoca efectos de hipercompensación.
Fatiga crónica
Puede aparecer tras un período en el que se mantienen los síntomas de las dos anteriores si no son correctamente utilizados los procesos de recuperación y regenerativos. Provoca el descenso de prestaciones de las diferentes capacidades y la disminución de la efectividad de los sistemas, pudiendo llegar a deterioros de la salud del individuo.
Coincide en un alto grado con el “síndrome de sobreentrenamiento” y se diferencia de la fatiga subaguda más que en los síntomas en la duración, la gravedad y el tiempo necesarios para que se produzcan los procesos de restauración o de curación.
Las cargas excesivas de una determinada finalidad ocultan dos peligros (Platonov, 1991):