Mariano García-Verdugo Delmas

Resistencia y entrenamiento


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etc., exponen diferentes indicadores subjetivos y objetivos que permiten al entrenador comprobar el estado de fatiga del deportista. De ellos se han seleccionado algunos considerados más importantes para las especialidades de resistencia y se han clasificado en diferentes apartados:

      Indicadores objetivos

      Problemas y cambios en la exploración clínica

      A nivel sanguíneo:

       Disminución de la glucemia (en ocasiones aumento).

       Descenso del contenido plasmático en ácidos grasos libres.

       Aumento de lactacidemia o bajada en algunos casos (paradoja del lactato).

       Hemoconcentración plasmática.

       Incremento de potasio sanguíneo.

       Aumento de ácido úrico.

       Elevación de la mioglobina.

       Alteraciones del hierro. Dado que están muy relacionadas con el entrenamiento de la resistencia, su seguimiento y observación co-bran suma importancia. Entre las más determinantes se pueden citar:

       Descenso de la hemoglobina: los niveles por debajo de unos límites de 14 g/dl en hombres o de 12 g/dl en mujeres pueden considerarse síntoma de alarma que hay que corregir, ya que la aparición de la disminución del rendimiento está muy próxima.

       Bajada del hierro sérico: el hierro es protagonista en el transporte de oxígeno, aparte de un importante colaborador en procesos enzimáticos responsables de la fosforilización oxidativa. Cuando aumenta la necesidad de este elemento, gracias al entrenamiento de resistencia, el organismo toma en primer lugar el hierro que se encuentra en las enzimas y posterior-mente de la hemoglobina.

       Disminución de la ferritina: este compuesto supone el depósito de hierro y, cuando desciende a ciertos niveles, se puede producir la aparición súbita de un estrepitoso deterioro del rendimiento. Este parámetro debe ser muy controlado, ya que en la práctica se puede comprobar que cuando roza el límite no se aprecian bajadas de rendimiento, pero en cuanto este límite inferior es rebasado, la caída resulta fulgurante, especial-mente en lo que se refiere a la resistencia aeróbica.

       Aumento de la creatinkinasa (CK o CPK): la concentración en la sangre de esta enzima sufre grandes modificaciones durante el esfuerzo. Son valores normales las 40-50 UI/l en hombres y las 30-40 UI/l en mujeres (García Manso, 1999). En deportistas de tipo medio se pueden encontrar valores tras el esfuerzo de 300 UI/l, mientras que en deportistas de resistencia de alto nivel son frecuentes valores considerablemente superiores a 1.000 UI/l.

       Control de la concentración de lactato plasmático (lactacidemia): aunque los valores hay que tomarlos con cierta precaución, la observación de este dato supone un indicador de la intensidad del esfuerzo inmediato, más indicador de la fatiga aguda que de la crónica, ya que la eliminación puede durar tan sólo unos minutos.

      En las tablas 1.6 y 1.7 se exponen los valores más indicativos del estado del deportista especialista en resistencia que pueden considerarse normales.

      Los métodos para valorar la fatiga y el agotamiento de las reservas funcionales podrían ser observados en cada instante, una vez definidos los valores idóneos de la síntesis de proteínas, lo cual resulta poco asequible al entrenador. Por lo tanto, en la práctica y en las circunstancias reales en las que se encuentra el técnico, es necesario aplicar otros procedimientos de diagnóstico del rendimiento del atleta. Dichos procedimientos se registran de forma paralela al proceso del entrenamiento (Martin, Carl y Lehnertz, 2001), lo que puede ser asequible gracias a la comprobación de medios producto de la observación directa mediante indicadores de la fatiga que pueden orientar al entrenador sobre el estado de fatiga del deportista. Estos indicadores se pueden clasificar de forma general en dos grupos: indicadores subjetivos y objetivos.

      Tabla 1.6. Algunos de los parámetros más determinantes del estado de fatiga del/la corredor/a de medio fondo. García Manso (1999).

      Tabla 1.7. Control de la interacción del hierro con otros parámetros sanguíneos. García Manso (1999).

      Indicadores subjetivos

      Problemas detectados en el rendimiento del deportista

       Malos cronometrajes en entrenamientos de calidad.

       Deficiente nivel de ejecución de las tareas.

       En términos generales, pérdida de intensidad en los esfuerzos.

       Frecuencia cardíaca elevada ante un esfuerzo demandado.

       Mala recuperación intra e intersesiones de entrenamiento.

       Falta de “frescura” que puede acarrear sobrecargas o lesiones.

       Deficiencias en la concentración en entrenamientos y competiciones.

      Problemas detectados en el estado psicológico

       Falta de motivación, mala predisposición y falta de entusiasmo en el entrenamiento y la competición.

       Sensaciones de abulia.

       Alteraciones del humor.

       Aumento de la irritabilidad.

       Falta de contacto con el entrenador y con amistades.

       Hipersensibilidad ante la crítica.