van Amersfoort,
Capítulo XI
Ejercicio físico en diversos trastornos metabólicos: diabetes, dislipemia y obesidad. Dr. Antonio Pérez Pérez, Dra. Mercedes Rigla Cros
Capítulo XII
Prescripción de ejercicio físico en la prevención y el tratamiento de los trastornos del metabolismo minero-cálcico. Dr. Jordi Farrerons Minguella
Capítulo XIII
Ejercicio físico y embarazo. Dra. Victoria López-Rodó
Capítulo XIV
Prescripción de ejercicio físico en la población adulta. Dr. Ricard Serra Grima, Caritat Bagur Calafat
Capítulo XV
Prescripción de ejercicio físico en los ancianos. Dra. Carmen de Pablo Zarzosa, Dr. José María Maroto Montero
Capítulo XVI
Exercicio físico: Declaración de consenso del Consejo de Colegios Médicos. Ricard Serra Grima, Caritat Bagur Calafat, Alberto Leiva Hidalgo, Rafael Peral Martínez, Jaume Roca Vallespí, J. Antonio Sancha de Prada, Robert Soler Rich
PRÓLOGO
El concepto de salud ha cambiado a través de los tiempos como consecuencia de los avances médicos y científicos y de los cambios económicos, culturales y sociales de nuestra sociedad.
De aquella definición clásica, en términos negativos, que entendía la salud como “la ausencia de enfermedad”, hemos pasado a una definición más holística y positiva, en la cual ya no hablamos de la salud como el “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no únicamente la ausencia de afecciones o enfermedad”, sino que añadimos el término “calidad de vida” en un mundo caracterizado por la búsqueda constante del “bienestar” individual y colectivo.
Para conseguir o mantener este estado de salud óptimo que incluya también el concepto más novedoso, aunque más impreciso, hay que reconocerlo, de “calidad de vida” es imprescindible incorporar, y me atrevería a decir interiorizar, en la práctica clínica las actividades de prevención de las enfermedades y de promoción de la salud en todos los niveles asistenciales y dirigidas a los diferentes estratos de población.
Podríamos hablar de “universalizar” este enfoque “integral” de la asistencia sanitaria, incluyendo también a las personas que han sufrido un proceso patológico y están en proceso de recuperación y rehabilitación, así como por ejemplo a las personas de edad avanzada con pluripatologías.
Es en este ámbito en el que hay que situar el libro que tengo el honor de presentar: Prescripción del ejercicio físico para la salud, basado en considerar la práctica de ejercicio físico, regular y controlado como un instrumento terapéutico de primer orden, rompiendo viejos moldes o creencias en sentido contrario y, como se demuestra a través de los diferentes capítulos, con evidencia científica contrastada.
En este libro, coordinado por el Dr. Ricard Serra Grima y la profesora Caritat Bagur Calafat, los lectores encontrarán la respuesta adecuada a muchas cuestiones que son habituales a la hora de recomendar a los pacientes una determinada actividad física, en un formato eminentemente práctico y con una elaboración y una redacción claras y amenas, que no se contradicen con el alto contenido científico del texto.
Estoy seguro de que de su lectura se beneficiarán muchos y de que contribuiremos entre todos a incrementar el “estado de salud” de la población en general.
Dr. Eduard Rius i Pey
Presidente de la Fundación de Gestión
del Hospital de la Santa Creu i
Sant Pau de Barcelona, y ex consejero de Sanidad
y Seguridad Social de la Generalitat de Catalunya
CAPÍTULO I
La evolución de los programas de ejercicio físico en el ámbito de la salud
Dr. Lluís Tomás Abadal
Departamento de Cardiología y Cirugía Cardíaca
Hospital de la Santa Creu i Sant Pau – Barcelona
INTRODUCCIÓN
Los médicos hemos pasado de recomendar el reposo absoluto para la curación de la mayoría de las enfermedades a ser entusiastas defensores de la práctica del ejercicio físico para la prevención y el tratamiento de muchas afecciones, especialmente las enfermedades cardiovasculares. Quizás los cardiólogos hemos sido los más radicales en este cambio de mentalidad. De prescribir un mes de reposo absoluto después de un infarto agudo de miocardio hemos pasado actualmente a practicar una prueba de esfuerzo submáxima a los siete días de evolución de un episodio coronario agudo.
Es interesante mirar retrospectivamente los resultados de los estudios que se han realizado sobre el efecto del ejercicio físico sobre la función cardiovascular. Ello nos ayuda a comprender el cambio de mentalidad de los médicos antes mencionado. En este capítulo recopilaremos los datos del diseño, metodología y conclusiones de los estudios cuyo objetivo principal era determinar el efecto del ejercicio físico sobre la salud cardiovascular.
Es importante, como introducción, analizar los cambios que se han producido en el transcurso del tiempo en los estilos de vida y que han influido en el tipo de trabajo del ser humano. Después nos detendremos a considerar la información que han proporcionado los estudios ocupacionales y que han demostrado un efecto beneficioso del ejercicio sobre la salud. Posteriormente describiremos los estudios que han demostrado lo mismo con el ejercicio físico practicado como diversión o actividad de tiempo libre.
“Todas aquellas partes del cuerpo que tienen una función, si se usan con moderación y se ejercitan en el trabajo para el que están hechas, se conservan sanas, bien desarrolladas y envejecen lentamente, pero si no se usan y se deja que holgazaneen, se convierten en enfermizas, defectuosas en su crecimiento y envejecen antes de hora” (Hipócrates).
Hace un siglo, un tercio de la energía gastada en las fábricas y granjas de EE UU era de origen humano. Actualmente, menos del 1 % del total de esta energía proviene de la fuerza muscular del hombre.
La hipótesis del papel causal del sedentarismo para las enfermedades cardiovasculares ha sido objeto de un gran número de ensayos y estudios epidemiológicos observacionales, además de muchos estudios experimentales durante los últimos cuarenta años. El cúmulo de evidencias que han proporcionado estos estudios y que poseemos actualmente apoya convincentemente la teoría de que el ejercicio físico regular y controlado, aparte de proporcionar otros beneficios sobre la salud, protege de las enfermedades cardiovasculares, en especial, del infarto de miocardio (IM). No está suficientemente demostrado que sea a través de una acción directa, pero sí por la modificación de otros factores. Es evidente que el ejercicio físico disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular al promover la pérdida de peso corporal, normalizar la hipertensión arterial (HTA), la glucemia en los diabéticos y aumentar la sensibilidad de los tejidos a la insulina, así como incrementar los niveles de las