José Ricardo Serra Grima

Prescripción de ejercico físico para la salud


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      La valoración funcional del deportista debe poder evaluar la adaptación funcional del organismo al ejercicio si el gesto deportivo se reproduce de forma específica (pruebas de laboratorio)o si el registro se obtiene directamente en el campo deportivo (pruebas de campo).1 En cardiología, las pruebas de esfuerzo tienen como objetivo la valoración de la capacidad funcional del paciente cardiópata, el estudio de la actividad eléctrica miocárdica y función cardiovascular en respuesta al ejercicio físico.2, 3 La tabla 2.2 muestra las principales indicaciones.

      En resumen, la valoración funcional tanto en cardiología como en medicina del deporte está basada en la realización de pruebas de esfuerzo con el objetivo de someter al organismo a un estrés físico-psíquico que facilite su control y permita cuantificarlo mediante la determinación de una serie de variables biológicas (frecuencia cardíaca, tensión arterial, consumo de oxígeno, lactacidemia) y parámetros mecánicos (trabajo, velocidad, revoluciones).

Objetivos generales1. Evaluar la adaptación y capacidad funcional del sistema cardiovascular y el respiratorio.2. Determinación del nivel de fitness de base.3. Estudio del perfil fisiológico.
Objetivos específicos4. Valoración de un determinado programa de entrenamiento.5. Detección de talentos.6. Optimización y control del entrenamiento.

      1. Confirmación diagnóstica de cardiopatía isquémica.

      2. Evaluación de la capacidad funcional ante cardiopatías.

      3. Valoración-pronóstico a corto plazo del infarto de miocardio.

      4. Evaluación de programas de rehabilitación cardíaca.

      5. Estudio del comportamiento de arritmias.

      6. Valoración de la eficacia de fármacos cardioactivos.

      7. Evaluación de pacientes asintomáticos mayores de cuarenta años con factores de riesgo coronario.

      8. Valoración de la respuesta cardiovascular en diferentes cardiopatías.

      * Serra Grima3

       INTERÉS DE LA VALORACIÓN FUNCIONAL PREVIA A LA PRÁCTICA DEPORTIVA

      El gran incremento que ha experimentado el número de deportistas recreacionales y el alto nivel de exigencia requerido en las sesiones de entrenamiento de ciertos deportes han supuesto una mayor demanda para el médico tanto para certificar la aptitud para la práctica deportiva como para realizar el seguimiento de ésta.

      Actualmente, el deporte es practicado por una gran parte de la población. Muchos jóvenes, mujeres, gente de la tercera edad, incluso una gran parte de quienes padecen una importante limitación física y/o psíquica practican algún tipo de actividad física.

      Los médicos de asistencia primaria y ocasionalmente los especialistas en cardiología son los que valoran la aptitud para la práctica deportiva. No obstante, la gran mayoría de ellos no han seguido una formación específica en medicina del deporte. La incorporación de esta nueva especialidad en centros de asistencia primaria podría cambiar esta situación.

      Es un hecho destacable el que los médicos de asistencia primaria prescriben y aconsejan cada vez más ejercicio físico en programas de prevención primaria, secundaria y terciaria.4 Ello es especialmente cierto y frecuente ante cuadros de obesidad, HTA, cardiopatía isquémica, insuficiencia respiratoria, diabetes mellitus, dislipemias, osteoporosis e incluso ciertas neurosis. Por todo ello, es importante ofrecer una formación general al médico no especialista en medicina del deporte.

      Si bien es necesario y deseable un control médico previo a la prescripción de ejercicio físico, no toda la población podrá realizarlo. Mucha gente no puede costear los gastos y, evidentemente, nuestra sanidad pública no contempla hoy en día su realización de forma preventiva y sistemática. Por otro lado, la prevención en grupos de población presumiblemente sanos no asegura la reducción del riesgo de padecer ciertas patologías derivadas de la práctica deportiva.5 No obstante, se recomienda un examen médico para todos los grupos de población que presenten mayor morbilidad.6 Éstos comprenden a hombres y mujeres mayores de cuarenta y cincuenta años respectivamente, grupos que presenten dos o más factores de riesgo cardiovascular (tabla 2.3) o sujetos que refieran clínica sugestiva de disfunción cardiorrespiratoria o metabólica (tabla 2.4).

      1. TAS > 160 mm Hg; o TAD > 90 mm Hg; con o sin medicación antihipertensiva.

      2. Colesterol total > 240 mg.dl-1.

      3. Tabaquismo.

      4. Diabetes mellitus.

      5. Historia de cardiopatía isquémica en familiares < 55 años.

      TAS: tensión arterial sistólica; TAD: tensión arterial diastólica.

      * De American College of Sports Medecine (1991)

      1. Dolor o sensación de malestar en el tórax.

      2. Dificultad respiratoria durante ejercicios de intensidad moderada o baja.

      3. Mareo o síncope.

      4. Ortopnea o disnea paroxística nocturna.

      5. Edemas distales.

      6. Palpitaciones o taquicardia.

      7. Claudicación periférica.

      8. Hallazgos auscultatorios torácicos.

      * De American College of Sports Medecine (1991)

       • PUNTO CLAVE • PUNTO CLAVE • PUNTO CLAVE •

      Una valoración médica previa a la prescripción de ejercicio físico es importante y deseable, pese a que su realización no sea un requisito imprescindible.

      Dado que el ejercicio físico tiene un riesgo potencial muy variado (lesiones musculares, tendinosas y óseas; disfunciones endocrinas, alteraciones por calor y accidentes cardiovasculares), para minimizar al máximo dichos riesgos y poder disfrutar de cualquier actividad deportiva con garantía de salud, nosotros aconsejamos:7

      Un control médico-deportivo que incluya una valoración funcional y cardiológica que permita realizar un buen cribaje de la población de riesgo, así como cuantificar el nivel de fitness de base.

      Un seguimiento de un programa progresivo de ejercicio físico