Inés Bustos Sánchez

La voz


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(Realizar esta práctica cinco veces con cada vocal.)

      

Bostezar con la boca abierta moviendo brazos y cuello.

      

Realizar una emisión vocálica masticando exageradamente un bostezo.

      

Emitir las vocales masticando exageradamente cada una de las vocales.

      

Efectuar la emisión vocálica masticando, combinada con recuento de números, emisión de secuencias memorizadas o lectura de textos.

      

Morder con las muelas y sobrearticulando con los labios decir: A/O/U. A/O/A/O/A/O, a diferentes velocidades; también con días de la semana y meses del año.

      

Leer únicamente las vocales eliminando las consonantes, de manera enlazada y modulada.

      

Exagerar los movimientos fonoarticulatorios con amplia excursión muscular y gran abertura de la boca.

      Un profesional de la voz debe adquirir una conducta preventiva, diaria y permanente para preservar la salud del aparato vocal. El objetivo es prevenir enfermedades tanto orgánicas como funcionales que puedan lesionar el aparato vocal y corregir los vicios ya instalados.

      Se deben tener en cuenta algunas pautas de higiene vocal como: mantener un hábito alimentario adecuado, evitar factores ambientales inadecuados o nocivos, cuidar los estados emocionales y anímicos, tener una actividad física general, eliminar adicciones al tabaco, al alcohol y llevar una vestimenta apropiada.

      También es recomendable emplear un volumen moderado de voz en todas las situaciones del día, reducir su uso en lugares ruidosos, no competir con la propia voz en el ruido ambiente (cualquiera que sea); no gritar, evitar o reducir al mínimo toda perturbación violenta de los pliegues vocales (tos, carraspeo, etc.).

      Todas las recomendaciones tienen la misma explicación: la voz no debe competir con sonidos de alta intensidad, ya que esto produce un esfuerzo laríngeo, situación que puede derivar en una hiperfunción laríngea. Ello abre las puertas a la fatiga vocal y a las enfermedades de la voz.

      Todo ello contribuye a evitar el mal uso y el abuso vocal a los fines de desempeñar con excelencia la voz profesional.

      Es importante que el profesional de la voz tenga un conocimiento profundo de su cuerpo y de su sistema fonador, tanto en estado de salud como en la enfermedad para poder optar por la medida profiláctica correspondiente, y con el fin de prevenir la patología vocal.

      BUSTOS SÁNCHEZ, I. (1982): Reeducación de Problemas de la Voz. CEPE. Madrid.

      BUSTOS SÁNCHEZ, I . (1995): Tratamiento de los problemas de la voz; nuevos enfoques. CEPE. Madrid.

      CANUYT, G. (1958): La Voz. Editorial Hachette.

      GARCÍA–TAPIA U., COBETA M. (1996): Diagnóstico y tratamiento de los trastornos de la voz. Editorial Garsi, S.A., Sociedad Española de Otorrinolaringología y patología cervicofacial.

      GONZÁLEZ, J. (1981): Fonación y Alteraciones de la Laringe. Editorial Médica Panamericana.

      JACKSON MENALDI, C. (1992): La voz Normal. Editorial Panamericana.

      KOUFMAN, J.- ISSACSON, G. (1991): Clínicas Otorrinolaringológicas. Trastornos de la Voz. Vol. 5. Editorial Interamericana. Mc Graw Hill.

      PICCOLI, E. (1970): Cuadernos de Foniatría. Universidad de Buenos Aires.

      PICCOLI, E. y DERMAN, B. (1972): Fonoaudiológica XVIII. Buenos Aires.

      PRATTER, R. - SWIFT, R. (1986): Manual de terapéutica de la voz. Editorial Salvat.

      SCIVETTI, A. R. et al. (1995): Educación de la Voz. Terapia Fonoaudiológica. Segunda Edición. Editorial Universidad Nacional de San Luis.

      SCIVETTI, A. R.; GARRAZA, A. M. (1996): El fenómeno vocal. Editorial UNSL.

      SEGRE – NAIDICH (1981): Principios de Foniatría. Editorial Médica Panamericana.

      1998. Revista Eccos. Alicia Maggi. Argentina.

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      Elementos del tratamiento

       foniátrico de la voz

      por Cori Casanova

      Alguien me dijo una vez que el profesional de la voz se parece a un coche de carreras. Con un viejo seiscientos podemos sortear el tráfico de la ciudad, pero no podemos correr en un circuito internacional.

      El profesional de la voz (cantante, actor, locutor, etc.) debe «correr» a menudo «carreras» de intensidad y dureza importantes. Su aparato fonador debe estar en perfectas condiciones para no sufrir percances que le supongan problemas posteriores.

      La foniatría, rama de la medicina especializada en los trastornos de la comunicación humana –la voz, el habla, el lenguaje y la audición–, está caracterizada por el abordaje multifactorial de los trastornos. Pocas veces la relación entre causa y efecto es directa y única. En el caso del profesional de la voz esto es, si cabe, aún más evidente.

      Nos proponemos a continuación narrar de manera sucinta y forzosamente esquemática los diferentes elementos que, desde el punto de vista foniátrico, intervienen en la exploración, la patología y el tratamiento y prevención de los problemas de la voz.

      En el caso del profesional de la voz, la consulta al médico foniatra puede obedecer a diferentes motivos:

      1 Valoración inicial de la voz. Al iniciar estudios profesionales (teatro, canto), algunos profesores o escuelas aconsejan una consulta foniátrica para valorar el estado general del aparato fonador y sus posibilidades. Esta práctica sistemática permite detectar alteraciones de las cuerdas vocales y disfunciones del hábito fonatorio, y remediarlas antes de empezar un trabajo técnico que, a veces, podría resultar inadecuado o poco satisfactorio.

      2 Valoración en caso de disfonía. Ante un problema vocal agudo o cronificado, la consulta al médico foniatra permitirá establecer las causas del problema y abordar su tratamiento.

      La exploración foniátrica de la voz pretende abordar los diferentes aspectos que inciden en la emisión vocal tanto desde el punto de vista orgánico como funcional y de la comunicación.

      A grandes rasgos podemos decir que los objetivos de la exploración foniátrica de la voz son:

      1 Delimitar cuáles son las causas de la disfunción vocal por la que se consulta.

      2 Determinar la incidencia que diferentes factores tienen en el desarrollo de una disfonía: alteración laríngea, mal uso vocal, factores sistémicos, enfermedades hormonales, alteraciones neurológicas, factores psicológicos, etc.

      3 Observar las características del hábito fonatorio para una corrección posterior en caso de necesidad.

      4 Proponer un abordaje