en el cómputo final será determinante el nivel de resistencia aeróbica.
La fuerza. La fuerza exigida por el tenis a nivel de tren superior, y especialmente del lado dominante, determina la efectividad en una gran mayoría de las acciones técnicas. En éstas, la resistencia a vencer es mínima y el objetivo perseguido es la máxima velocidad de ejecución. Se trata de un trabajo de fuerza explosiva con el que se busca un golpeo fuerte que imprima velocidad a la pelota. A lo largo de un partido es necesario repetir estas acciones una y otra vez sin que la pérdida de efectividad sea sensible. Será, por tanto, esencial un buen nivel de fuerza en los músculos implicados. El trabajo de fuerza del tren superior supone un elemento diferenciador de otras disciplinas deportivas y por ello destacado en este apartado, hecho que no significa que sea menos importante el desarrollo de la fuerza explosiva a nivel del tren inferior para los desplazamientos cortos y saltos.
La velocidad. La velocidad gestual es determinante para el rendimiento en el juego (junto al nivel de potencia mencionado en el apartado anterior) del brazo dominante, así como la velocidad en los desplazamientos cortos en los que tienen protagonismo las aceleraciones y cambios de dirección constantes.
La flexibilidad. El trabajo de flexibilidad beneficiará al tenista dándole una amplitud de movimientos que repercutirá positivamente en las acciones técnicas como puede ser el caso del saque. Asimismo, permitirá al jugador llegar a posiciones forzadas y que esto no suponga un peligro de lesión muscular; por ejemplo, estirarse lateralmente para llegar a una volea baja.
La coordinación. En el tenis, independientemente de un trabajo de coordinación dinámica general, es fundamental el desarrollo de la coordinación oculomanual. El tenista, en función de la trayectoria y fuerza con que se aproxima la pelota, debe ajustar el tono y la velocidad en que deben intervenir los músculos agonistas y antagonistas, así como situarse en la posición y el momento adecuados para impactar con la pelota. A través de esto se persigue una economía, naturalidad, adaptación y todo lo necesario para que el gesto resulte espontáneo y de máximo rendimiento mecánico.
Repercusión o impacto musculoesquelético
La práctica asidua y no compensada del tenis puede repercutir sobre la columna vertebral en el sentido de producir una sobrecarga muscular unilateral de la musculatura paravertebral. Esto puede llevar con el tiempo a la aparición de una escoliosis “postural”, es decir, no estructurada y provocada por hipertono y retracción muscular paravertebral del lado dominante y un hipotono del lado contrario.
Aun siguiendo una técnica perfecta, el tenis sobrecarga la articulación del codo y los tendones que se insertan en el epicóndilo (epicondilitis o “codo de tenista”), tanto más si dicha técnica es defectuosa.
Al tratarse de un trabajo unilateral del tren superior, la práctica única y exclusiva del tenis puede llevar a una descompensación muscular en aquél, aspecto que hay que tener en cuenta a la hora de plantear la necesidad de un trabajo compensatorio.
• PUNTO CLAVE • PUNTO CLAVE • PUNTO CLAVE •
Deporte de predominio aeróbico. Existe un papel protagonista de la coordinación oculomanual. Se lleva a cabo un trabajo asimétrico a nivel del tren superior.
El karate22,23
Las artes marciales se van convirtiendo, con el tiempo, en una práctica muy extendida dentro de la población occidental. Merece, pues, hacer mención de estas disciplinas y analizar con cierto detalle alguna de ellas. Se ha escogido el karate como especialidad de estudio al ser una de las disciplinas individuales que cuenta con más fichas federativas en nuestro país.
Intervención de las diferentes cualidades físicas
La resistencia. La competición de karate está compuesta por dos especialidades competitivas: las katas y el kumite (combate). La duración de ambas es muy corta (entre 1 min 30 s y 2-3 min), hecho que será significativo en el análisis de la vía energética que actúa de forma principal en la competición de karate. La escasa duración en el tiempo de las dos especialidades competitivas del karate indica que el tipo de resistencia que determina el rendimiento en competición es la anaeróbica láctica. Se trata de la ejecución de acciones muy rápidas, es decir, de alta intensidad durante un tiempo relativamente corto. El deportista que quiera dedicarse al karate de competición deberá enfocar su entrenamiento de resistencia a mejorar su tolerancia al lactato.
La fuerza. El trabajo muscular en la práctica del karate es fundamentalmente de tipo dinámico. Son frecuentes las contracciones concéntricas de tipo explosivo a nivel de las extremidades superiores (“puñetazos”) e inferiores, especialmente de sus músculos elevadores (“patadas”). Es también importante el trabajo excéntrico para el mantenimiento de las posiciones de flexión, que se podría considerar como la posición básica de karate, en la que se busca equilibrio y estabilidad. No obstante, en las acciones del karateka se dan, a su vez, momentos de predominancia isométrica, sobre todo en la katas. Las katas son posiciones y formas plásticas que ocasionalmente se alternan con movimientos explosivos para cambiar dichas posiciones y formas. Se pasa de una posición estática (contracción isométrica) a otra dinámica con la mayor velocidad de contracción posible).
La velocidad. Es una cualidad fundamental y básica para el karateka, ya que en su mayoría se trata de acciones explosivas en las que la fuerza ha de pasar de cero al 100% en el momento del “impacto”. La velocidad, por tanto, es un elemento esencial para la obtención de la fuerza, pero siempre tiene que estar bien controlada. Se trata de un desarrollo de la velocidad gestual, más que de una velocidad de desplazamiento, que en karate es muy corto y no incide tan directamente en el resultado obtenido.
La coordinación. Al igual que en tantas otras disciplinas deportivas, la coordinación tendrá un papel importante a la hora de facilitar una buena ejecución técnica y de que el gasto energético en la misma sea mínimo. Es deseable conocer los músculos que deben intervenir en cada una de las técnicas. Cuando los músculos son utilizados de forma específica se puede esperar una efectividad mayor. En el mismo sentido, cuanto menor sea el número de músculos empleados sin necesidad, menor será el gasto superfluo de energía. Los músculos que trabajen por completo y con armonía, es decir, coordinadamente, producirán una técnicas más fuertes y efectivas.
La flexibilidad. Se considera el karate como una de las disciplinas deportivas en las que la flexibilidad, independientemente de ser una cualidad física facilitadora y que contribuye a disminuir el riesgo de lesión, es un elemento importante en la obtención del rendimiento. Se trata de un trabajo de flexibilidad activa en el que es esencial la relajación y elongación de la musculatura antagonista delante de la contracción explosiva de la musculatura agonista para obtener una elevada amplitud del movimiento, como es la que exigen las patadas en karate.
Repercusión o impacto musculoesquelético
Al tratarse de una disciplina en la que hay movimientos explosivos y de gran amplitud, el riesgo de afectación muscular, especial-mente en personas no preparadas, es